La nueva longevidad: el desafío de prepararse para vidas de 100 años
La posibilidad de vivir hasta los 90 o 100 años dejó de ser una excepción y comenzó a transformar las decisiones personales, empresariales y públicas. En este contexto, la abogada y especialista en seguridad social Andrea Falcone analizó los desafíos que plantea el cambio demográfico y advirtió que será necesario rediseñar los sistemas de trabajo, ahorro, salud y cuidado.
“Argentina tiene casi 20.000 personas mayores de 100 años y el 88% son mujeres”, señaló Falcone, quien destacó que la longevidad tiene un fuerte componente femenino. Según explicó, el aumento de la expectativa de vida, combinado con la caída de la natalidad, está modificando la tradicional pirámide demográfica y poniendo bajo presión a los sistemas previsionales.
Falcone sostuvo que la jubilación ya no podrá ser considerada como el único sostén económico durante el retiro. “Financiar vidas más largas implica rediseñar nuestras finanzas”, afirmó, y planteó la necesidad de complementar los ingresos futuros con ahorro, inversión y seguros.
Otro de los grandes cambios estará en el mundo laboral. “Vamos a tener que trabajar por más tiempo”, indicó, al tiempo que señaló la necesidad de que las empresas generen entornos que permitan extender las trayectorias laborales, frente a una realidad en la que los despidos todavía se concentran alrededor de los 50 años.
La especialista también puso el foco en la prevención de la salud. El objetivo, explicó, no debería ser solamente vivir más, sino vivir mejor, anticipándose a enfermedades y promoviendo hábitos saludables desde edades más tempranas.
Finalmente, Falcone destacó el impacto de la longevidad en las relaciones sociales y el consumo. Con seis generaciones coexistiendo en la sociedad y cinco en los ámbitos laborales, consideró fundamental combatir el edadismo y promover la integración. Además, remarcó el potencial de la denominada “silver economy”, ya que, según indicó, las personas mayores de 50 años representan alrededor del 40% del consumo.
“Se está perdiendo un gran mercado” por los sesgos vinculados con la edad, advirtió Falcone, quien planteó que la nueva longevidad exige dejar atrás modelos diseñados para vidas más cortas y pensar en trayectorias más extensas y flexibles.
Andrea Falcone- Abogada y Especialista en Seguridad Social
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